

En Paraguay, en el año 1970 Napoleón “Pon” Ayala inició la labor evangélica con los jóvenes, él solia decir -“son los jóvenes los que van a cambiar este país, pues ellos son el presente y el futuro, nuestras generaciones han fracasado, por eso este país está cómo está.”
Pon siempre fue un fanático de la juventud, así también lo fue su esposa Mary Beatriz “Chinonga” de Ayala. Ellos confiaron en los jóvenes íntegros y sanos en todo sentido, y depositaron su esperanza en que ninguno de los antivalores que el mundo les presenta les podía arrebatar la hermosa posibilidad de la conversión.
Pon Ayala, fundador del Movimiento Peregrino, tenía el deseo ferviente de ayudar a los jóvenes que todavía no están en los caminos del Señor y deseaba impulsarlos a un encuentro con Él, y así ser testigos de que Cristo vive.
La Historia del Movimiento empieza en el año 1972 en un almuerzo con el Padre Superior del Colegio de San José, Padre Aurelio Villamor, en la residencia de Pon Ayala y su señora.
En esa oportunidad Pon propone la idea de dar un retiro a los jóvenes del Colegio de San José, inmediatamente el Padre Villamor acepta la idea con entusiasmo.
Pon y su esposa Chinonga comenzaron a pedir oraciones a todas las comunidades cristianas y orantes de Asunción: sacerdotes, religiosas y familias laicas.
El retiro se realizó en San Bernardino en la casa quinta del Colegio de San José, llamada casa de Betharram. El plantel de charlistas estaba integrado por el Padre Villamor, Pon Ayala, Lupe Angulo, Giorgio Bozzano y Pilo Meyer.
El desarrollo y el resultado de este retiro fueron maravillosos, como resulta siempre y cuando haya mucha oración de apoyo, además, el plantel de charlista demostraron una total entrega al Señor, reconociéndose así humildes instrumentos en sus manos.
Este primer retiro causó un gran impacto no solo en los jóvenes retirados, sino también en su comunidad. El dia siguiente después de su retiro, los alumnos del Colegio de San José pidieron disculpas a sus maestros por los malos ratos, y a sus compañeros menores por los malos ejemplos y en todo momento manifestaron ganas de enmendar los errores pasados.
Al año siguiente a raíz del testimonio de los jóvenes del último año del Colegio de San José comentados por las chicas del Colegio Las Teresas, inspiran a la Directora y Vice Directora de dicho Colegio a contactarse con Pon y a Chinonga, para plantear la realización de un retiro para las chicas del último año de ese colegio. El primer plantel de mujeres fue integrado por el Padre Villamor, Elisita Angulo, Nidia de Meyer, Lucila Iribas de Moreno y Pupi Codas de Mersan. Al igual que en el Plantel anterior el pedido de oraciones fue lo primordial. El segundo retiro se realizó en la casa que el Colegio Las Teresas tenía en Piribebuy. Y como toda obra del Señor, fue un éxito.
En aquel entonces los retiros se iniciaban el dia jueves a la noche y terminaban los domingos, lo que más adelante y hasta nuestros días se inician los viernes, finalizando los domingos a la tarde.
Estos planteles mencionados y la metodología de ese entonces del Movimiento Peregrino tiene sus bases profundas en los Cursillos de Cristiandad. Desde sus inicios el Movimiento Peregrino buscó la adaptación del retiro a la realidad e interés de los jóvenes, esta marcada influencia se debe a que Pon y su esposa Chinonga fueron miembros activos de planteles Dirigentes del Movimiento de Cursillos.
El nombre de MOVIMIENTO PEREGRINO toma es tomado como tal, el 22 de Octubre de 1974, en un Encuentro realizado en Piribebuy, donde se reunieron un grupo de Dirigentes adultos y un grupo de jóvenes que habían pasado por la maravillosa experiencia de haber vivido un Retiro Peregrino.
Durante la historia del Movimiento Peregrino se debe mencionar que hubo un lapso de tiempo en el que no se hicieron retiros, los motivos fueron diversos. Por la gracia del Señor en el año 1995 se reanudan las actividades siendo el primer retiro para el 5to curso C del colegio de San José al que le sucedieron dos más en ese año.
En ese entonces los miembros de todos los planteles eran mayores, sin embargo los jóvenes actuales tienen la experiencia de que el Mensaje de Cristo les sea entregado por otros jóvenes, quienes viven y comprenden sus circunstancias.
En el año 1996 se continúan con los retiros y en el año 1997 se empiezan a integrar a jóvenes de ambos sexos a los planteles acompañados siempre por adultos.
En ese tiempo también se inician los grupos de oración para fortalecer el post retiro, apoyar el crecimiento espiritual y posibilitar la perseverancia del joven en el Movimiento Peregrino.
A finales de setiembre del año 1997 se realiza el primer retiro para Universitarios, cuyo fruto es la formación del segundo grupo de oración, en el que nace una manifiesta necesidad e intención de estructurar el Movimiento Peregrino.
En el año 1998 hay una decandencia en la vida de los grupos, hasta que en Agosto se realiza otro retiro Universitario, el cual genera un nuevo grupo de oración que revitaliza a todo el Movimiento, ya sean jóvenes y adultos y que hasta hoy siguen vigentes. En este año también se inician los llamados retiros de crecimiento.
En el año 1999 todo siguió igual, pero ya nacía la necesidad de crear nuevas fuentes de actividades y es así como empezó a surgir las ideas de las comisiones de trabajo.
Se iniciaron las escuelas generales abiertas en las que más que temas del retiro, se tomaban temas de interés para el joven de hoy (aborto, drogadicción, etc)
En el año 2000 se reestructura el Consejo Directivo, en un Equipo Central y las Comisiones de trabajo, con la cual se trabajó todo ese año. Se integra tambien, el Padre José María García como asesor espiritual del MP.
En el año 2001 se produjo una transición en la que los mayores vieron la necesidad de apartarse un poco, y los jóvenes consecuentemente pasan a tener un mayor protagonismo en el Movimiento. Esto pudo notarse en lo siguiente:
El Consejo Directivo fue conformado en su mayoría por jóvenes,
Los responsables y sub responsables de cada comisión y coordinadores de retiros fueron todos jóvenes;
Hoy, el Movimiento Peregrino tiene su Estatuto aprobado por la Jerarquía de la Iglesia Católica, con una estructura estable que le permite cumplir con todos y con los objetivos de la Pastoral Juvenil en la Evangelización del joven por el joven.